Religión

Religión Mapuche:

Habla de la creación por la dualidad de seres, tanto femenino como masculino que se complementan y tienen igual valor y trascendencia. 

Los mapuches han surgido una evolución religiosa, ya que no tenía idea de Dios ni de demonio, ni del bien ni del mal, ni de premios ni de castigos en una vida futura, semejantes a las que informan el cristianismo. 

El mapuche creía que la vida se prolongaba más allá de la muerte; siendo reflejado en el agua o en el suelo y que era imposible de hacerse visible e intangible a la voluntad, expresando de la misma manera que los vivos, sentimientos y deseos. Satisfaciendo a ello, se les enterraban objetos, alimentos, utensilios, etc. 




El cacique era quién seguía rigiendo los dobles o almas de los que gobernó en vida. Con la muerte se desprendía del cadáver y pasada por dos fases distintas: la de am y la de pulli. 
El am es el espíritu de los recién muertos que aún no se ha alejado de los lugares y personas que frecuentaba en vid a. Se hace presente a los vivos, a veces en forma humana; con más frecuencia en la de un animal, ave o insecto. Las libaciones, ofrendas y sacrificios funerarios se dirigen de preferencia al am. 

A medida que el recuerdo del muerto se va desvaneciendo, por lo común después de un año, el am se aleja de los hombres y lugares que frecuentó su cuerpo; se va a la región de los espíritus y se transforma en pulli.

El ahué era, por el contrario, un espíritu distinto, algo así como un segundo doble transitorio, que nacía del cadáver con la muerte y que permanecía junto a él con su misma forma corporal, pero más tenue.  Era visible para los hombres vivos; nacía, como se ha dicho, del cadáver y terminaba con él .
El culto de los antepasados es el núcleo central de la religión araucana. 
De aquí nacieron la magia y sus ministros, los voiguevoes (señores del canelo), que les ayudaban a influenciar el espíritu de los antepasados, o sea, al Pillán, y a combatir las maquinaciones de los hechiceros o brujos. 


Poseían una Cofradía : 

La cofradía del tótem huenu o co, tenía a su cargo la regulación de las lluvias; la del sol influenciaba este astro para que calentara la tierra o suavizara su irradiación en casos de frío o de calores excesivos; la del tótem Pillán impedía las tempestades, los rayos, los temblores, etcétera. Más tarde, cuando desaparecieron estas sociedades, los voiguevoes se transformaron sucesivamente en los ngenpin y en los machis, que ya son médicos y adivinos.